La patria es el otro, conozcamos al otro


Foto: Mara Tozzi.

Nuestro país, nuestra sociedad se encuentra en una etapa política y económica decisiva, estamos en los meses donde las peleas por las ideas y el convencer a otras personas de esas ideas se convierte en acciones protagonistas del día a día, pero ¿es posible convivir con el que piensa diferente? ¿Por qué muchas personas no soportan nuestra postura y nos atacan? ¿Cual es el motivo de responder a agresiones? Son algunas de las preguntas que me hago, ¿por qué es tan difícil convivir con el que piensa diferente?

Muchas personas están cerradas en su pensamiento, no se abren a que pueden estar errados y se "encasillan" en sus ideas de una realidad que les parece y es, en su realidad, perfecta, ya que es justamente lo que ellas y ellos creen y no negociarán de ninguna manera sus creencias personales, religiosas, políticas y/o sociales. El eje, en este tipo de personas, se centra a que siempre quiere tener la razón y se siente "importante" si otras personas amparan sus dichos; por ejemplo, si alguien, a través de las redes sociales, realiza un comentario en una publicación de un candidato político en contra de este y otros usuarios reaccionan y responden a favor del comentario que realizó, se "alimentará" el ego de la persona en cuestión, al contrario, si otros reaccionan y comentan en contra, no hará más que contestar con su verdad y nada más que su verdad. Hechos como este no solo pasa en las redes sociales, sino también en la "vida real", estando en la calle, en la escuela, en la universidad o en nuestro trabajo.

A la vez que existen personas cerradas, muy cerradas en su pensamiento, están otras que se abren al debate y no quieren más que compartir su punto de vista y saber que piensa el otro, para ir corrigiendo su pensamiento o solo irlo adaptando a la realidad en la que vive y que lo rodea, porque  esa persona sabe que nunca se deja de conocer o no termina de conocer realmente su entorno (su barrio, su escuela, su trabajo, sus ideas o sus pensamientos, entre otros ámbitos). Estas personas abiertas a pensar que existen otras realidades, otros pensamientos, suelen hacer el trabajo de tolerar pero a la vez de ir construyendo un vocabulario y un discurso social y cotidiano que se va alimentando al tiempo en que se va formando con lo que otras personas comparten con esta.

Ahora bien, ¿qué aporte podemos realizar para la construcción de una sociedad más tolerante? La respuesta es una frase muy simple y que no requiere de tanta explicación: "aceptar al otro tal cual es", esto quiere decir, poder ser tolerantes, que nunca se falte el respeto y que, sobre todo -y diría, más importante-, nunca olvidemos de ser empáticos, de saber que no conocemos la vida del otro, a quién tal vez no conocemos o tal vez sí, pero que en cuestión no tenemos por cierto el hecho o el motivo por cual decide pensar de esta manera.

Nunca dejemos de formanos, de tener esa curiosidad por más conocimientos, que nos permitirá sin dudas abrir nuestro mundo y abrirnos a poder entender otras realidades, no solo la nuestra. El slogan que fuera usado por la empresa Personal, de que "cada personas es un mundo" tiene algo de cierto, lo que debemos permitirnos es que otras personas quieren conocer o entrar a nuestro mundo y que lo mismo nos permitan nuestro compañeros de trabajo, de la universidad, de la escuela, nuestros amigos, etcétera. Invirtamos nuestro tiempo en esta acción, en encontranos con más personas y nunca dejar de conocerla.

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